Pérdidas…

Toda la vida desde que nacemos hasta que morimos acumulamos, recuerdos, vivencias, experiencias, cicatrices, amores, cosas materiales.

Este último año tuve muchas pérdidas  en mi familia y con cada una tuve un sentimiento profundo, diferente, un gran aprendizaje de cada uno de los que se fueron a otro plano, que ya terminaron su ciclo en esta vida.

De cada uno aprendí más de algo, pero todo valioso, para bien o para tomarlo en cuenta y como dicen en mi tierra “pan para mi matate”.

De mi tía Oca, como le decíamos en vida, aprendí sobre la importancia de dejar los asuntos en orden y sobre todo, la reconciliación, sí la reconciliación y el perdón, tuvimos nuestras diferencias pero tuve la oportunidad de recibir de ella cuidados y perdón y de darle una muerte digna, cuidarla en sus últimos días, eso sanó nuestro corazón.

De mi tía Seca, aprendí que la depresión es una asesina sigilosa, que mata poco a poco y no nos damos cuenta cuando inicia sólo cuando termina. La amé tanto. La amo tanto.

De mi tío Arturo aprendí que se puede ser feliz a pesar de todo, que una adicción es fatal pero que fue la unión de muchas personas, aprendí de nobleza y alegría sin fin. “Lo mejor del mundo”

y así nos vamos quedando sin esa generación, entender que ya la estamos entregando es duro, pero necesario.

Gracias, gracias, gracias a cada uno por su ejemplo, por su cariño, por todo, con esto quiero simbólicamente despedirme y desearles lo mejor, que cada alma en su creencia   esté donde deba estar, estoy segura que es un lugar mejor que este plano, mis oraciones con ustedes, si regresan que sea una mejor vida pero espero que esa mejor vida sus almas ya la estén gozando, síganme guiando, en sueños, por medio de otras personas, manden ángeles a cuidarme, bendíganme, que yo aquí celebro su vida y honro su partida.

 

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Envíame de vuelta tres años,


Envíame de vuelta tres años,

ahora ya sé qué hacer…

Envíame de vuelta tres años,

y diré lo que mi corazón realmente quería

Envíame de vuelta tres años,

y tal vez, no me traicione el orgullo, el ego, la razón

Envíame de vuelta tres años,

que puede ser que los hayamos perdido

Envíame de vuelta tres años,

ahora ya sé la respuesta…


 

¿Y… qué hago yo recordándote?

¿Y… qué hago yo recordándote?

tu imagen me sorprendió en medio de los pensamientos más analíticos del día, horario laboral, cuestiones que analizar con legislación en mano,

tu voz retumbó en mis oídos, al contestar una llamada que solicitaba urgentemente mi atención

tu mirada apareció súbitamente en la pantalla de la computadora cuando buscaba unos números pendientes que cuadraran mis metas

tu sonrisa, dulce a veces, la recuerdo burlona, “bullista” las últimas que la escuché y la vi, se reflejó en una ventana, en la que miraba un soleado atardecer

y de repente algo más llamó mi atención, lo urgente me requería y todo se desvaneció al instante, y todo volvió a la normalidad, la prisa del trabajo, la ansiedad por salir al encuentro de mi nuevo amor.

no sé si a ti te pasa, que de repente te preguntas ¿y…qué hago yo recordándote?

La tiendita de la esquina…

Recuerdo que en mi infancia decíamos “voy a la tienda” y por lo general era en la casa de una vecina, por mi casa habían varias, recuerdo la tienda de “doña Lota”, quedaba doblando la esquina, de hecho se podía ver desde la puerta de la casa, o la tienda de “la Carmencita” solo tenía que ver bien que no viniera carro porque tenía que atravesarme la calle, o la aventura… ir a la tienda de “doña Blanquita” tenía que caminar 1 cuadra y media… era de verdad una excursión…en esos tiempos las tiendas abrían alas 6:30 am, porque a esa hora llegaba el pan y cerraban a las 6pm, si en ese horario no adquiríamos lo que necesitábamos, pero ni aunque quisiéramos derribar la puerta nos abría ni para comprar papel de baño (me acuerdo del famoso “papagayo” de colores parecía papel periódico áspero y nada pero nada agradable para limpiarse las… narices)

Hoy en día la globalización, la modernización todo alcanzó hasta nuestras tiendas de barrio, se han extendido hasta las zonas comerciales y de oficinas, podemos ver en zona 9, 10, en todos lados que locales que anteriormente eran almacenes u oficinas pequeñas ahora son abarroterías o mejor dicho “minimercados”, todos por lo general con nombres como “Agua Viva”, “Manantial”, “eben ezar”, “jireh” u otro que recuerda la cristiandad… y las nuevas abarroterías de barrio unos con nombres similares otras anónimas pero la mayoría (ojo digo la mayoría para no generalizar ni incluir las pocas que quedan de propietarias amas de casa que ven en esta venta al menudeo un ingreso que ajusta el gasto)  bien surtidas y dejando a un encargado prácticamente encerrado tras rejas y candados, sólo con su soledad durante uno o dos meses, sin días libres, con horarios que oscilan entre las 530 am hasta las 11pm (aunque esto bien puede catalogarse como esclavitud verdad?),  sin salir de esa rutina y si no tiene la suerte de estar casado…ni visita conyugal, es decir está peor que los presos, pues no sólo está privado de la libertad de por lo menos salir los domingos al parque o de disfrutar las fiestas de fin de año (o cualquier otra) con su familia, sino que debe entregar cuentas cabales a los dueños, a que por  lo general son empleados que emigran del interior de la república en busca de oportunidades, sin saber que a lo mejor su mejor oportunidad es labrar la tierra y respirar aire puro, recibir sol, caminar, enamorarse, tener amigos, familia o poder ponerse una borrachera si le da la gana.
En fin quien soy yo para juzgar, para decidir como cada uno se gana la vida, solo me queda brindarle un saludo al tendero de turno, ofrecerle un plato caliente de comida casera, unos minutos de plática sincera… y agradecer que todavía vivo en una zona donde puedo olvidar traer algo del super y comprarlo (a precio mayor por supuesto) en la tiendita de la esquina y no en un condominio donde las reglas no permiten que se vendan tiendas de productos básicos, todo hay que llevarlo del super…si olvidas algo…pues a buscar con qué limpiarse las ..na …rices!

!Ya se me antojó un mi Tortrix!

Los Chapines…

Término coloquial con que nos identificamos los guatemaltecos, a algunos les ofende, a mi me gusta, creo que es original y … pintoresco, tal y como nos describe este escrito que data del siglo XIX, tal vez han cambiado algunos términos pero en esencia sí, así somos los chapines…

“El chapín es un conjunto de buenas cualidades y defectos, pareciéndose en esto a los demás individuos de la raza humana pero con la diferencia de que sus virtudes y sus faltas tienen cierto carácter peculiar, resultado de circunstancias especiales. Es hospitalario, servicial, piadoso, inteligente; y si bien por lo general no está dotado del talento de la iniciativa, es singularmente apto para imitar lo que otros hayan inventado. Es sufrido y no le falta valor en los peligros”.

“Es novelero y se alucina con facilidad; pero pasadas las primeras impresiones; su buen juicio natural analiza y discute, y si encuentra, como sucede con frecuencia, que rindió el homenaje de su fácil admiración a un objeto poco digno, le vuelve la espalda sin ceremonia y se venga de su propia ligereza en el que ha sido su ídolo de ayer. Es apático y costumbrero; no concurre a las citas, y si lo hace, es siempre tarde; se ocupa de los negocios ajenos un poco más de lo que fuera necesario y tiene una asombrosa facilidad para encontrar el lado ridículo a los hombres y a las cosas.

…Le gustan más los tamales que el vol-au-vent, y prefiere un plato de pipián al más suculento roastbeef. Va siempre a los toros por diciembre, monta a caballo desde mediados de agosto hasta el fin del mes; se extasía viendo arder castillos de pólvora; cree que los pañetes de Quezaltenango y los brichos de Totonicapán pueden competir con los mejores paños franceses y con los galones españoles; y en cuanto a música, no cambiaría los sonecitos de Pascua por todas las óperas de Verdi.

Habla un castellano antiquísimo: vos, habís, tené, andá; y su conversación está salpicada de provincialismos, algunos de ellos tan expresivos como pintorescos. Come a las dos de la tarde: se afeita jueves y domingo, a no ser que tenga catarro, que entonces no lo hace así le maten; ha cumplido cincuenta primaveras y le llaman todavía niño fulano; concurre hace quince años a una tertulia, donde tiene unos amores crónicos que durarán hasta que ella o él bajen a la sepultura. Tales son, con otros que omito, por no alargar más este bosquejo, los rasgos principales que constituyen al chapín legitimo; del cual, como tengo dicho, apenas quedan ya unas pocas muestras.”  (fragmento  de la descripción completa hecha por José Milla, también conocido por su seudónimo Salomé Jil, 1822- 1882 escritor guatemalteco)

Se llamaba Conchita

Se llamaba Conchita.

Menuda pero fuerte, en espíritu y carácter, se le miraba caminar con ayuda de su enfermera por la calles de su colonia, una colonia de tradición un barrio, de los “de antes”.

De joven fue actriz, escritora, periodista y trabajadora social, siempre preocupada por los demás, trabajando para los demás.

Se llamaba Conchita.

Era 16 de marzo, tocaron a su puerta, ella confiada abrió, no lo imaginó ni en sus más horribles pesadillas,  entraron a su casa, eran 3, sabían que estaba sola, con lujo de violencia entraron a su casa a robar, el saldo, ella golpeada inconsciente. Tal vez los maleantes creyeron que era una amenaza, tal vez le tuvieron miedo…

Se llamaba Conchita.

Días después, cuatro para ser exactos, en el hospital indican que ya no hay nada que hacer…

Se llamaba Conchita y es una víctima más de esta sociedad que no sabe a donde ir, de esta sociedad enferma, con un cáncer de anarquía, de indiferencia, de desamor…

No sé más de ella, sólo que se llamaba Conchita y la miraba por las tardes caminar junto con su enfermera, una anciana que no pudo defenderse, era imposible.

Mi sentido pésame a su familia, a mi Guatemala, a la vida… ella era doña Conchita y no la veré más pasear por las tardes.


Esta historia es real, pasó en mi colonia, los detalles no los sé pero pasó, le pasó a doña Conchita, y solo puedo pensar que nos quiere ganar la violencia, nos quiere ganar el mal, no lo dejemos, por favor, no, mañana puedes ser tu, mañana puedo ser yo.

Buscando entre las cenizas…

  1. La encontró la policía robando junto a otros niños de la calle,  lo hacía porque quería comer, tenía hambre y el hambre nubla la razón, no tenía familia, nació en la calle, de otra niña de la calle,  tenía 17 años, apenas a unos meses de cumplir 18, la llevaron detenida a un “hogar seguro”.
  2. Vivía en un barrio acomodado de la ciudad, pero era una jaula de oro, era hija única, lo contó mil veces, nadie le creyó que su propio padre abusaba de ella, tenía 15 años cuando decidió correr, correr tan rápido y no voltear a ver, llegó a una puerta donde se leía “hogar seguro”.
  3. Ella trabajaba todo el día, para mantener a sus hijos pudo más, cuando las fuerzas fueron insuficientes y los quetzales más insuficientes todavía,  no le quedó más que llevar a sus hijos a un hogar estatal, las niñas (de 6, 8, 10 y 14 años) los varones de 6 meses, 2, 12 al hogar de varones, el mayor tenía 20, ya se había marchado.
  4. Su mente no estaba bien, se había fragmentado, su familia no sabía ya que hacer, representaba un peligro, para la familia, para ella misma, sus problemas habían empezado en la escuela primaria, un maestro, nadie le creyó, la llevaron a un “lugar seguro” para que la curaran.
  5. Nació una niña, para su madre fue un sentimiento agridulce, sabía lo que le esperaba, la cuidó, trató de protegerla pero desde los 8 su abuelo (que también era su padre) la trataba de tocar, a los 12 cuando su cuerpo empezó a cambiar decidió cortar de raíz y enviarla a un “lugar seguro” donde no le pasara nada.

Hoy las buscan entre cenizas las razones, los recuerdos, las causas.  A algunas las extrañarán y les darán cristiana sepultura, a otras sin embargo, nadie preguntará por ellas, nadie las busca, nadie pedirá justicia, nadie pondrá un hashtag recordándolas, ni un padrenuestro, por todas ellas, por los niños que están en este limbo que algunos llamamos vida y para ellos es el infierno mismo, por todos ellos #noalabusodelaniñez #NOFUEELFUEGO

 

Likes

Al verlo mi corazón se emociona su sístole endulza su diástole…

Te gusta mi foto, te gusta una frase, te gusta un paisaje, una historia, te gusta…algo de mí.

Al verlo mis recuerdos tratan de salir a la superficie.

Ya todo está en el pasado, ya no recuerdo ni como ni cuando terminó, ahora sólo recuerdo lo bonito.

Y a pesar de todo, al verlo me gusta que te guste.

Sos un bello recuerdo, sos el amor de juventud, ese que quedó intacto, cuando teníamos esa belleza juvenil y así estaremos siempre en nuestros recuerdos, en nuestros corazones.

Al verlo confirmo que sos de mis más bellos recuerdos.

Me gusta que te guste, me gustan tus likes…

la vida no tiene guión

Alguna vez alguien me dijo que la vida no tiene guión y que razón tiene!

Desde la escuela nos inculcan que el ciclo de la vida para todo ser vivo es “nace, crece, se reproduce y muere” pero la verdad que entre cada una de esas etapas pasan tantas cosas, que no es necesario que el orden sea precisamente este, o que todas las tengamos que pasar forzosamente.

Creo que no todos nacemos precisamente el día que físicamente nacemos, muchos pasan la vida sobreviviendo y un día (puede ser una o varias veces) despertamos de nuestro adormecimiento y volvemos a nacer o una experiencia hace nacer otra parte de nuestro ser.

Crecer física y emocionalmente, pero lo más importante debiera ser el crecimiento emocional, espiritual, internamente, crecer para aprender a ser feliz, al final a eso venimos a este mundo, siendo felices limpiamos nuestras vidas pasadas (si así fuera el caso), siendo felices hacemos feliz a los demás, crecer para adentro, eso es lo que necesitamos.

Reproducirnos, no siempre es tener un hijo (un ser humano), lo cual NO es obligatorio, nuestra reproducción pueden ser nuestros proyectos, empresas, amistades, logros.  No tengo mucho que decir en este aspecto, jajajaja me han criticado, me han dicho “ya te llegará” pero no, no quiero un hijo – humano, ufff menos mal no me afecta lo que los demás dicen de mí.

Y morir, morir a tantas cosas, que nos permitan renacer y volver a empezar…la muerte ahhh esa amiga que no conocemos pero que no falla … demora tu llegada…  has coqueteado tantas veces conmigo y a pesar de ello cuando llegués te acogeré y tu me acogerás (o me cogerás no sé…)  a lo mejor,  nos disfrutaremos.

Lorelaritos.

Hagamos un pacto…

Esas fueron sus palabras exactas.

Habían tenido una relación hacía tiempo, para ella no tuvo impacto, él insistía en creer que habían sido novios formales, pero un mes no da formalidad a nada.

Para él compromiso no es su prioridad, solo busca y “tira su anzuelo” por doquier a ver quien cae en él.  Para ella el compromiso no es prioridad… con él.

Entre plática, recuerdos y chistes… le dice “seriamente”

-hagamos un pacto, si a determinada edad, digamos unos 55 – 60 años, seguimos solos, nos juntamos…

– Ja ja ja  – ella se echó a reír,

– ¿por qué te reís? le preguntó,

Ella no respondió, solamente le dió un abrazo y se fue, un abrazo con un toque de sarcasmo,  de indiferencia, de… negativa, lo dejó desconcertado pero ella estaba tranquila sabía que no lo necesitaba, nunca lo necesitó…


Aunque pareciera ser que así pasó… no fue así aunque muy similar… no necesitamos hacer un pacto, no todos nacemos para estar en pareja y si vamos a estarlo va a ser por amor, por gusto no por ser la última oportunidad…