honrando un amor del pasado

Hacía ya muchos ciclos que se habían separado, había sido, en su momento, el gran amor de sus vida, había sido una relación en la que habían sido muy felices, pero como muchas relaciones ambos cometieron muchos errores y terminó.

Entre el dolor  de saber que la separación era inminente, que la verdad no eran las personas con quien querían estar, uno infiel el otro inseguro, simplemente  era más bonito creer la ilusión de que el amor lo puede todo, lo aguanta todo…frases a las que recurrimos cuando no aceptamos la idea de que todo terminó, solo quedaba el recuerdo  de un amor adulto que empezó y terminó, “como debe ser”, sin el drama de las lágrimas pero con la alegría de haberlo vivido… ¿raro o no?,  pero para atesorar.

En el momento de la separación uno de los dos preguntó si podían seguir siendo amigos, el otro dijo no, que cuando ambos hubieran sanado, la vida les pondría nuevamente en contacto; pues no valía la pena, en ese momento,  guardar la esperanza de volver y sobre todo arriesgarse a quedarse estancados en una relación que dejaría a ambos como el chucho del hortelano… que ni come ni deja comer…  Tenían que cerrar el círculo de este ciclo, de sus vidas.

Cada uno siguió su camino, muy diferentes, ambos emocionantes, los dos brillando con luz propia, enredándose en relaciones, algunas pasajeras, otras que marcaron y uno de ellos en una permanente.

Un día llegó al corazón de uno la necesidad de saber del otro, y aprovechando las causalidades de la vida y las facilidades la tecnología moderna envió una invitación de Facebook … fue un saludo, un saludo que – por un momento – emocionó al que lo leía del otro lado, fue un vuelco no sabía si en el estómago o en el corazón, o en el alma, o en el espíritu… pero pronto el cerebro se alertó y envió los  impulsos necesarios para equilibrar las entrañas… ALTO AHÍ! dijo… y todo se calmó… sabía que ya no era amor.

A la fecha no se han visto, no han coincidido en tiempo y espacio,   ya no se necesitan, ya aprendieron el uno del otro, pero el sentimiento que se generó de esa relación les enseñó a amar, les enseñó a perdonar y a pedir perdón, les enseñó lo que querían y lo que no querían, les enseñó a crecer a Ser a tener paz.

“…honrando un  amor del pasado…”

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