de Fotografía

Los volcanes de mi país...

Vista del valle del la Ciudad de Santiago de los Caballeros, la Antigua Guatemala, desde el Tenedor del Cerro.

Hace tiempo alguien me dijo, después que le piropeara una foto diciéndole “…se nota que le gusta la fotografía…” -no Lore, no m gusta, me APASIONA…

Empiezo a entenderlo. Me gusta… Enfocar algo interesante, algo que llama mi atención, más luz? Menos luz? Un lente u el otro?  Captar esas imágenes que inspiran. Estoy consciente que me falta mucho, pero mucho que aprender, pero mientras tanto…avanzo…

¡Siempre estamos a tiempo de cambiar algo y hoy es un buen día!

En una reunión alguien lanzó la pregunta como una bomba… ¿qué cambiarías de tu pasado?  alguien salió con el clichecito de “… yo no cambiaría nada porque no fuera lo que soy…” ohhh bueno! cada quien pero yo sí… y me hice una carta para poder  imaginar que regreso al pasado y


Querida Yo del pasado:

Trato de definir cual sería el mejor momento para intervenir en nuestra vida, o más bien cual hubiese sido el momento en que todo podía cambiar.

Antes de nacer cuando escogimos junto al Creador a donde llegar…mmm tal vez, pero eso es complicado, supongo que a lo mejor lo hice y no me dejó Él… o lo hice y por esto estoy aquí… en su momento lo sabré.

A los tres meses cuando casi te morís por negligencia de una  niñera? a lo mejor, allí iniciaron los quebrantos de salud.

¿En la niñez? cuando ya empezabas a formar carácter con los pendejos de mis hermanos… tal vez si hubiese cambiado algunos eventos, ¿por qué no? a lo mejor me dijera que insistiera en el tema de querer seguir en un colegio mixto, o de querer estudiar algo diferente… no sé, aunque no me arrepiento de haber perdido el último año de la educación básicos, en ambos grupos tengo muy buenos amigos… no los cambiaría.

Ya cuando falleció papá (lo siento …sí nos deja temprano), te incitaría a ser más rebelde, a no quedarte con las dudas, las resolvimos más tarde claro está pero creo que hubiese sido más útil esa información antes,  nos hubiera dado más fuerza.

Cuando llegó el primer amor (o el segundo, o el tercero, si a eso se puede llamar amor), en ese momento te dijera que no te apegues a nadie, a lo mejor si no nos apegamos a esos sentimientos tan jóvenes lo hiciéramos mejor en el futuro,  recomendaría evitar a un par de individuos y modificaría un par de situaciones, al día de hoy considero que  estoy lista para una relación a largo plazo, lo que no sé es si alguien está listo para mi, espero que sí.

Al momento de elegir carrera, allí sí cambiaría, seguiría mis instintos… debí haber sido historiadora, comunicadora o algo parecido… lo mío no es la administración es leer, es investigar, es redactar, es…meterme a clavos… a lo mejor me animo y regreso a las  aulas, otra licenciatura no estaría de más verdad…

Al momento de elegir deportes… si hacelo el que querrás, hagamos carrera, como al inicio, gimnasia como cuando con mi hermano hacíamos competencia de quien daba más splits o quien aguantaba más tiempo parados de manos…que nos hemos vuelto unas haraganas…

Al momento de escoger el primer trabajo, ojo… allí si cambio total jamás aceptes un salario tan bajo… que si estás empezando te tenés que conformar… MENTIRAS, que no te influyan en esto, que no siembren la semilla de la escasez en nuestra mente no le permitas … yo ya no lo permito!  Si no te satisface no lo hagás, así tengás que renunciar a los dos días o a los dos años, cuando ya no quieras estar en un lugar corré, sí corré y no voltees a ver.


 

Lo importante es que me la he pasado rebien en esta vida, que si cambiaría algo, sí, si cambiaría, claro con conocimiento de causa, eso  definitivamente y no es que no agradezca a la vida lo que tengo, al contrario estoy más que agradecida, aunque si pudiera mejorar algunas cosas las haría, al fin de cuentas nadie me ha pagado ni una factura, me daría varios consejos y me aseguraría de llevarlos a la práctica entre ellos:

  1. Elegí las batallas que querrás y estés en capacidad de pelear… no todas valen la pena
  2. Que te pele más lo que la gente piense, sí, incluso tu familia… no todos valen la pena

¡Siempre estamos a tiempo de cambiar algo y hoy es un buen día!

 

 

 

 

 

 

El “speech” de Madonna

“…busquen mujeres fuertes para hacer amigas, para alinearse, para aprender, para inspirar, para colaborar, para apoyar, para iluminarse…”

Le han otorgado –  a sus 57 años –  el premio como “La Mujer del Año” por la revista Billboard, amada, admirada, imitada, odiada, despreciada, difamada (o no)… la han comparado con el mismísimo demonio y ella sigue allí, inmutable, al menos en apariencia.

Capaz de verse bien siempre… siempre y cuando las luces, el photoshop, las cirujías o cuanto artilugio esté a su alcance (yo siempre he dicho que con dinero todos podemos ser bonitos).  El show, los escenarios, lo excéntrico, todo lo que llame la atención y resalte su pensar, su sentimiento, su personalidad, su… todo… todo es válido, para ella… abrió el camino para que muchas mujeres nos expresáramos y muchos hombres también.

A pesar que no siempre su discurso es aceptado por la mayoría, por eso la admiro, por permanecer “a pesar de”, a pesar de los años, a pesar de la crítica, a pesar del cambio de ritmo que conllevan los tiempos, a pesar de la competencia, a pesar de todo… sigue vigente, su música sigue siendo del gusto de grandes y chicos, para muchos no es un buen ejemplo, para otros, los más liberales, los que en los ochentas empezamos a cambiar nuestra mentalidad, empezamos a ver “más allá”, es un ejemplo de fortaleza, de garra, de desfachatez, de independencia…

En fin es lo que uno ve, es lo que para muchos proyecta, pero si en algo estoy de acuerdo con ella, a parte de su música que por cierto me gusta mucho, es en la forma que ve el feminismo,  sin falsas modestias, sin pleitos, sin dejar nada por algo… me gustó su discurso,  se lo aplaudo y aplaudo su premio…

Les dejo el link, por si lo quieren escuchar… https://youtu.be/zE-Fu6O0ivg

 

El paso de los años

A veces es difícil aceptar el paso de los años.

Trabajás duro para “hacer tus cositas” una casa, la cual hay que llenar de cosas materiales, y de recuerdos.

Eres joven y encontrás a quien amar, te enamorás, formas una familia, tenés hijos o decidís no tenerlos o no podés; o no te casas por decisión o porque así lo quiso el destino, el universo… el mismito Dios.

A veces es difícil aceptar el paso de los años.

Pasan los años y seguís tus sueños, los alcanzás,  buscás nuevos, y así sucesivamente, nunca es suficiente, siempre hay que pensar en la siguiente fase, en la siguiente meta, el siguiente objetivo.

Tenés que convivir con todo tipo de gente, desde tu familia, la gente que conociste en la escuela, al universidad (si tuviste la suerte de asistir), los trabajos que hayás tenido, no toda es de tu agrado, no es obligación.

Los amigos y familia van y vienen, y a tu lado quedarán siempre los más cercanos, esperemos que la mayoría por afinidad y los menos por obligación.

Tus papás se vuelven “viejos”, empiezan a decaer física y emocionalmente.

Los honrás en vida, y ves que el ciclo de la vida sigue y tu ya vas por un par de etapas previas a la que ellos viven, la vida no para. y vos, por ende,  tampoco, mientras tengas fuerzas, salud, ánimo, trabajo… seguís en este ciclo… esperando cerrarlo en algún momento.

A veces es difícil aceptar el paso de los años.

Se va alguien, y se va para siempre, lo reclama la muerte, te deja un gran vacío.

En algún momento te vas tu, llegó el momento, llegó TU fin del mundo, y no creíste que fuera así, fácil, el cuerpo ya no responde, prefieres dejarlo atrás y ves desde otra perspectiva todo parece sin importancia.

Tus cosas por las que tanto luchaste, tu casa, tu ropa, tus pertenencias, son repartidas, son donadas, son vendidas, pero ya no sentís pena ni apego.

Todo está bien, qué fácil es ver pasar la vida.

Ves a tu familia llorar unos más que otros, te sorprende ver que algunos no se inmutan… y tu creíste que serían los más afectados.

Todo está bien, qué fácil es ver pasar la vida.

Y te encuentras nuevamente iniciando otro ciclo, otra vida, otra época… veamos, veamos, ahora que nos toca, que acordamos, que recordamos y   nuevamente la lucha desde el inicio desde que viste la luz, inicia de nuevo el paso de los años.

¿Esta vez será difícil o fácil aceptar el paso de los años?


 

 

 

 

 

 

 

 

Crush…

Al fin fue a esa reunión a la que nunca había querido ir, por falta de tiempo, los compromisos de la edad “adulta”, o sencillamente porque  esos reencuentros de colegio la verdad, a Adrián, siempre le habían dado mucha hueva, pero este año sintió un fuerte deseo de asistir, algo le decía que tenía que llegar, y llegó puntual, pensando, no, deseando que ella también llegara.

El corazón le  palpitaba fuerte de emoción, hacía tantos años que no la veía,  desde el último año de la primaria cuando las primeras hormonas ya empiezan a jodernos la vida, para ese entonces ya le gustaba, con calcetas, anteojos y brackets, así le gustaba y la recordaba de esa forma.  Le intrigaba mucho saber si en persona, es decir en carne y hueso, era como en sus fotos de redes sociales, claro está que los filtros de Instagram pueden engañar al ojo o para comprobar que era tan feliz como aparentaban sus estados del Facebook; él no utilizaba redes sociales, pero que se las había ingeniado para pedir a alguien que la buscara y para espiar, eventualmente, su vida desde lejos sólo para ser su amigo había considerado entrar en las redes, lo seguía considerando.

Era ya el final de la tarde ella llegó, entró corriendo, la espera había terminado para Adrián y sus ojos se iluminaron, no podía creerlo, cuando ya había perdido las esperanzas, cuando creyó que su esfuerzo por ir había sido en vano.  Claro, fue el primero en levantarse y salió a su encuentro, no pudo evitarlo…- obviamente todos se dieron cuenta de su ansiedad –

Al llegar ella, Marcela se llamaba, la Marce como todos le decían, se sorprendió al ver que alguien se acercaba a saludarla tan efusivamente.  Ella realmente nunca fue de las niñas más populares del colegio, ni de las más bonitas, ni de las más deportistas o atléticas, lo que sí era, era algo nerd.

– Hola Marce, ¡bienvenida! que bueno que lograste llegar.

– Hola… ¿Adrián? – preguntó sorprendida, no estaba segura que aquel hombre maduro, de cuarenta y pico, fuera aquel niño que perseguía a las niñas para levantarles la falda en plan de broma inocente, mantenía la sonrisa pícara con la que lo recordaba.

-Sí, ¿qué? ya no te recordás de mí…

-Claro que te recuerdo…  Y se abrazaron trayendo por ese medio los recuerdos de infancia…siempre lo había tenido en la memoria, y se preguntaba qué era de él, no estaba en las redes, pero sabía que ese día estaría allí, por lo que también iba con la ansiedad a flor de piel.

Saludó al resto, uno a uno con el respectivo abrazo de reencuentro anual, ya tenía un sitio reservado al lado de Adrián, querían saber todo el uno del otro… sin embargo iba a ser bastante difícil…en ese momento.

Empezaron las pláticas, los recuerdos, las bromas compartidas hasta que a alguien, se le ocurrió la brillante idea de volver a jugar “dare or truth”o como se conocía en sus tiempos la famosa “botellita”…boca pregunta – fondo responde… y la pregunta del millón “Quién fue tu “crush” del colegio”… se fueron a otra mesa más grande, redonda, la suerte los dejó uno frente al otro… ¿casualidad o causualidad?… quien sabe!

Empieza el juego, la botella gira y gira, pasan muchos confesándose y no hay escape, nadie puede decir “paso”, si está presente ya qué más da… al final pasa lo que estaba predestinado para ese día, la botella señala a Adrián y a Marce… todos lo presienten. Se intuye la respuesta… de ambos. Y Marce le pregunta

-Adrián, ¿quién fue tu crush del colegio?  Adrián se levanta en el momento, todos observan en silencio. La mira fijamente y responde.

-Esperé 32 años para decir esto… – un silencio breve, que todos sienten eterno, aunque ya saben la respuesta – TÚ Marce, tú!

Todos se quedaron viendo a Marce, ¿que respondería? ¿qué cara puso? ¿Cómo reaccionaría?, hasta que alguien rompió el silencio y dijo, con cierta malicia…”y tu Marce, contanos, quien era tu crush, en … y ella no dejó que terminara y respondió

– Tú, Adrián.


Lo más cercano a lo que pasó…o quisé que pasara…  🙂

Ejercítate

¡uno, dos, uno dos, ahora tres repeticiones más!

chicaaaas ánimo ya falta poco!

Lugar, el gym… ya instructora una “niña” veinteañera que tiene más pilas que el conejito de duracell… música de fondo, algo de putumayo… luego una de rock, para terminar con un regetón algo vulgarón, da lo mismo el cansancio no deja que mi cerebro reaccione ante el cantante que me dice “mamita estás bien rica” – no sé quien es el que programa la música en este lugar pero sus cambios entre ritmo y ritmo son algo “extraños”  –

 son solo 40 segundos cada ejercicio, pero son 40 segundos sufridos, 10 segundos de descanso…no alcanzan.. y así pasan los segundos, entre sentadillas, despechadas, planchas, saltos, barras… ufffff  !!!

Después de 45 minutos de clase ya no puedo más… sudando a tomar un buen baño, que me prepara para el día que se viene entre reuniones, mesas técnicas y compromisos personales, falta mucho para que termine el día, pero ya voy llena de energía … salgo lista y sigo escuchando a la misma chica que lleva ya dando clases desde las 530 am, nuevamente “…chicaaasss… ánimo ya falta poco…”

 

 

Otra vez vos

 

Otra vez con tu necedad de hacerme sentir tanto, de no dejarme sentir nada más.

¿Cuándo me dejarás en paz?  Perdete haceme el favor, ándate y no regresés…  como hacen las lluvias al terminar el verano, porque aunque predicen fríos intensos queda la esperanza que después vendrá el verano, con su calidez y sus colores que alegran la vida.

 

No por gusto,…

Apareciste en una noche en que el invierno empezaba, entraste sin hacer ruido, dando pisadas suaves, ágiles, seguras de dónde posicionarse.

No por gusto, era tu apodo…

Te acercaste a varios, solamente para ver quien te contemplaba, quien te alababa, quien te acariciaba, quien se enamoraba de ti, contoneándote casi sensualmente, tratando de enamorar a quien te cobijara esa noche.

No por gusto, así te llamaban…

Mirando, investigando, midiendo cada rincón, analizando a cada persona en la habitación, ¿Quién podrá ser más interesante?; ¿Quién podrá ser más inteligente?; ¿Quién podría darme más?…

No por gusto, tus ojos grandes, curiosos…

Cuando tu mirada captó mi atención, como un imán me atrajo hasta tu lado, cuando sonreíste, fueron como fuegos artificiales que explotaron a mi alrededor y no había nadie más que tu y yo, me hechizaste.

No por gusto, apareciste en noche de brujas…

Pasaron las horas  y me hipnotizaste con tu ronroneo, me abrigaste, me enamoraste… hasta que tu instinto felino impaciente y desesperado te hizo desaparecer,  tal y como llegaste, casi sin hacer ruido, con una sonrisa, con un contoneo…

No por gusto, así te nombré…

 

Como una aguja en un pajar

Así te busco… como una aguja en un pajar, a veces te encuentro… a veces… en algunas vidas.

Así aparecés, de repente sin aviso, a veces por breves momentos como revoloteando cual luciérnaga titilando en la oscuridad, tan errante que me impide encontrar un camino directo que me lleve hacia ti.

Y me emociona  saber que  también andás por allí buscándome, también tras una pista, tras una señal.

Y desde tu perspectiva la escena es la misma,  que yo también huyo… y también tú te emocionás al saber de mi existencia.

Así nos encontraremos como una causalidad extraordinaria o una ordinaria casualidad, en alguna vida, en algún momento.

Porque así te quiero… un alma única, especial, sólo para mí, así te espero en esta vida o en alguna vida.


Alma Máter…

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Hace ya varios años, más dos décadas, cuando empecé la Universidad, sin mucho convencimiento, pensaba que era algo “para mientras…”, para mientras ja! para mientras encontraba algo mejor que hacer con mi vida y allí encontré lo que era mejor para mí.

Después del pregrado, el grado y el postgrado,  puedo decir que mi Alma Máter, es y seguirá siendo la UMG, aquí  aprendí que soy fuerte, que soy inteligente, que puedo y lo que hago lo hago MUY BIEN, fue mi plataforma para seguir adelante.

Tengo ganas de volver a estudiar, después de tanto tiempo han cambiado mis intereses, mis expectativas, mis misiones, volver a las clases me emociona, me atrae, lo haré.